Primavera, café y bosque

La primavera siempre llega como un umbral. Una estación, un proceso: la luz que se alarga, la humedad que despierta los suelos, los brotes que aparecen casi sin anunciarse. En la Serra de Tramuntana, este momento tiene algo especialmente vivo, como si el paisaje respirara de otra manera.

Estos días, mientras tomo mi café de bosque, vuelvo a pensar en todo lo que habita en el proceso de su tueste.

En cómo el calor transforma lentamente el grano, en cómo los aromas empiezan a abrirse antes incluso de ser visibles, en esa fase intermedia donde nada está completamente definido, pero todo está en movimiento.

Sigo tostando café, dejando que ese gesto encuentre también nuevas formas, nuevos ritmos.

Hay algo profundamente primaveral en el tueste.

Cuando creé Madre Sierra, el café ya era mucho más que un producto. Era un vehículo. Una forma de acercar paisajes lejanos, de hablar de territorios, de transmitir algo de esa relación profunda entre las personas, la tierra y los saberes que la habitan.

A través del tueste, de las conservas, de los sabores, buscaba —y sigo buscando— eso: crear puentes entre mundos, entre culturas, entre formas de habitar.

Hoy, siento que ese gesto se está afinando.

El café sigue siendo un hilo conductor, como puerta de entrada a la percepción, a la atención, a una forma más lenta y consciente de estar.

Una taza puede contener un territorio entero, si aprendemos a percibirlo.

Y desde ahí, el bosque aparece de otra manera.

No solo como entorno, sino como sistema vivo, complejo, inteligente. Mi exploración en forestería análoga nace de esta observación más atenta: comprender cómo los ecosistemas se organizan, cómo se sostienen en el tiempo, cómo generan abundancia sin forzarla.

Pero también nace de una pregunta que me acompaña desde hace tiempo:

¿Qué significa realmente acompañar un territorio?

Entre el café y el bosque, siento que algo se está desplazando. Como en el tueste, hay un momento en el que no se trata de hacer más, sino de saber cuándo escuchar, cuándo ajustar, cuándo dejar que el proceso siga su propio curso.

Quizás esta primavera tiene que ver con eso.

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